Brasilia, Brasil. - El bolsonarismo ha entendido y capitalizado el poder de la fe en su estrategia política. Durante las recientes elecciones, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ha adquirido relevancia al asociarse con dirigentes evangélicos y al fomentar una imagen que contrapone su figura a la de Lula da Silva, a quien ha vinculado con el mal. Esta estrategia impactó radicalmente los resultados electorales, donde el apoyo evangélico se tradujo en victorias significativas.
El contexto de esta dinámica se enmarca en un Brasil en el que la población evangélica ha crecido de forma exponencial, pasando del 7% en 1980 al 27% en el último censo. Las iglesias evangélicas han logrado establecer una infraestructura sólida, que incluye templos, medios de comunicación y redes de movilización, lo que les ha permitido incidir notablemente en el panorama político. Flávio Bolsonaro ha aprovechado estas redes para posicionarse, logrando obtener cerca del 60% de los votos en las regiones donde los evangélicos superan el 40% de la población.
Aunque la estrategia de Bolsonaro parece efectista, su origen se sostiene en una larga historia de confrontación ideológica en América Latina, donde la Teología de la Liberación ha sido un contrapunto a la Teología de la Prosperidad. Este marco de referencia es esencial para entender cómo los evangélicos han pasado de ser una fuerza marginal a un componente poderoso en las decisiones políticas brasileñas. Las tensiones entre ambas teologías han moldeado la actualidad política y religiosa del país, creando un escenario dividido.
La batalla que se libra en Brasil no es nueva, sino el resultado de una larga secuencia de enfrentamientos ideológicos que han atravesado la historia reciente del país. La pregunta ahora es cómo evolucionará esta situación en los próximos meses y qué consecuencias tendrá en la política de la nación.
Con información de elpais.com

