Construcción de la calzada sobre la Línea 2 del Metro genera congestión y alteraciones en el tránsito en la Ciudad de México. La ejecución de la obra de la Calzada Flotante en la Ciudad de México ha provocado significativos retrasos y congestión en la zona de Tlalpan, afectando principalmente a conductores de microbuses, tráileres y automóviles que deben compartir un carril y medio en la Calzada de Tlalpan, específicamente en el tramo de San Antonio Abad. Desde principios de octubre, maquinaria pesada y trabajadores han desplegado diversas actividades en la zona, incluyendo perforaciones para pilotes y movimientos de dovelas, para dar forma a esta estructura prefabricada que pretende mejorar la conectividad entre el Centro Histórico y el Estadio Azteca con miras a la Copa Mundial de Futbol 2026. Es importante destacar que estas obras implican la reconfiguración de los pasos peatonales subterráneos históricos en la zona, que han sido cerrados para facilitar los trabajos, además de modificar significativamente la dinámica del tránsito, generando retrasos y maniobras arriesgadas por parte de motociclistas y conductores. La iniciativa forma parte de un proyecto mayor que contempla también un parque elevado en Tlalpan, con áreas verdes, mobiliario y espacios culturales, promoviendo una revitalización urbana. La inversión inicial estimada para la calzada es de aproximadamente 659 millones de pesos, y su desarrollo refleja los esfuerzos de la administración por modernizar y embellecer las principales arterias de la ciudad, aunque a costa de incomodidades temporales para los usuarios. En este contexto, expertos consideran que, si bien las obras representan un avance en infraestructura y movilidad, es fundamental planificar mejor las fases de construcción para minimizar el impacto en la vida diaria de los residentes y visitantes, así como mantener informados a los usuarios sobre las rutas alternas y los horarios de mayor congestión.
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