La llegada del otoño trae temperaturas más frescas, días cortos y atardeceres dorados, transformando el paisaje y el clima de la ciudad. El inicio oficial del otoño en Monterrey se presenta cada año alrededor del 22 de septiembre, marcando una transición en el clima y la intensidad de la luz solar en la ciudad. Esta estación, que en el hemisferio norte abarca los meses de septiembre, octubre y noviembre, se caracteriza por temperaturas más suaves, una disminución en las horas de luz diurna y cambios en los paisajes urbanos y naturales. Aunque en las primeras semanas las temperaturas nocturnas comienzan a bajar, las tardes aún pueden registrar temperaturas cercanas a los 30 grados, especialmente en septiembre y octubre, pero paulatinamente disminuyen a medida que avanzan noviembre y diciembre, cuando los frentes fríos se vuelven más frecuentes en la región. La humedad en el aire también se reduce, haciendo que el ambiente se sienta más seco y menos bochornoso. Uno de los cambios más perceptibles en esta estación es la reducción en la duración del día, debido a la inclinación del hemisferio norte alejándose del sol. Esto implica que las horas de luz natural se acortan progresivamente, impactando en las actividades diarias de los habitantes. Además, los atardeceres adquieren tonalidades doradas y rojizas, creando escenas espectaculares en los alrededores montañosos de la ciudad y promoviendo una atmósfera más relajada y contemplativa. Estas características hacen del otoño una estación favorecida para actividades al aire libre, como senderismo o paseos en parques, disfrutando del clima templado y la belleza natural que ofrece Monterrey en esta época. Para aprovechar al máximo esta temporada, se recomienda vestir en capas, con prendas ligeras y un suéter para las mañanas y noches frías. También es conveniente planificar las actividades diurnas para antes de que oscurezca más temprano y mantener la piel hidratada para evitar la resequedad provocada por el clima más seco.
