El destacado empresario universitario se involucró activamente en la enseñanza en su alma mater mientras cursaba Ingeniería Civil, aportando desde joven a la academia y fundando su legado empresarial. Durante sus años como estudiante en la Universidad Nacional Autónoma de México, Carlos Slim Helú asumió una participación poco convencional para un alumno: impartía la cátedra de Álgebra y Programación Lineal en la Facultad de Ingeniería. Esta experiencia refleja el profundo dominio que tenía sobre las matemáticas y la lógica aplicadas a la ingeniería, además de demostrar una temprana responsabilidad y liderazgo en su entorno académico. Slim concluyó sus estudios en 1961, logrando así su título como Ingeniero Civil. La misma década fue fundamental en su trayectoria, pues en 1965 empezó a consolidar lo que sería el imperio de Grupo Carso, fundando Inmobiliaria Carso en 1966, un nombre que fusiona su identidad con su proyecto empresarial y personal. La tesis con la que se graduó, centrada en la aplicación de la Programación Lineal a problemas de ingeniería civil, estuvo dedicada a su padre, Julián Slim Haddad, quien influyó en sus primeros pasos tanto en los negocios como en su formación académica. Es importante destacar que, aunque Slim estudió en la UNAM, sus hijos varones optaron por carreras en instituciones privadas, como la Universidad Anáhuac, en respuesta a los desafíos y la exposición pública que enfrentaba el empresario. La decisión refleja un patrón en muchas familias empresariales, que buscan ofrecer un entorno más controlado y seguro para las generaciones siguientes, manteniendo así su legado y estabilidad. El vínculo de Slim con la UNAM va más allá de sus años de estudiante; su formación y temprana participación en la docencia contribuyeron a su percepción como un ejemplo de talento y liderazgo en el ámbito mexicano, valores que ha promovido a lo largo de toda su carrera.
