La institución dejará de atender a aproximadamente 10 mil migrantes al año debido a la ausencia de apoyos gubernamentales y donaciones internacionales, poniendo en riesgo la asistencia a la población vulnerable en la región. La Casa del Migrante en Saltillo, ubicada en la colonia Landín, enfrenta un cierre inminente debido a la pérdida de financiamiento y la ausencia de apoyos oficiales, poniendo en riesgo la atención a miles de migrantes que transitan por la ciudad. Tras más de 20 años de operación, el albergue sólo ha podido cubrir la mitad de sus necesidades presupuestarias anuales, que ascienden a 10 millones de pesos, necesarios para sostener sus servicios de alimentación, alojamiento y atención humanitaria. La disminución de donaciones internacionales, influenciada por las políticas antiinmigrantes de Estados Unidos, así como la falta de apoyo de gobiernos locales y federales, forzarán el cierre en julio de 2024 si no se logran fondos adicionales. Este centro suele recibir cerca de 200 migrantes mensualmente, quienes dependen del espacio para descansar, alimentarse y planear su transito hacia Estados Unidos. La crisis económica que atraviesa esta organización refleja una problemática más amplia en la región, donde varias casas de migrantes enfrentan dificultades similares y reducen o cancelan sus operaciones. La situación acentúa la vulnerabilidad de quienes buscan protección y asistencia frente a obstáculos políticos y económicos que limitan el apoyo institucional. Este caso ejemplifica la creciente necesidad de políticas públicas coordinadas y fondos sostenibles para la atención de las poblaciones en tránsito, especialmente en un contexto de aumento de la migración internacional motivada por crisis sociales, económicas y políticas en diversas regiones del mundo. El cierre de esta casa migrante representa una preocupación tanto humanitaria como de seguridad, dada la gran afluencia de personas sin recursos ni albergue en la región, lo que potencialmente eleva
