La casa donde nació Diego Maradona en Villa Fiorito se ha transformado en un comedor popular, atendiendo a 200 familias necesitadas cada semana. En un contexto de crisis alimentaria, esta iniciativa busca ofrecer una alimentación caliente en un barrio emblemático que ha mantenido una profunda conexión con el futbolista.
El frío que caracteriza a esta zona de Buenos Aires resalta las dificultades que enfrenta la comunidad. Doña Mari, actual propietaria de la casa, ha decidido mantener el espíritu del hogar vivo, ofreciendo un espacio de encuentro y apoyo a los vecinos. La atmósfera se llena del aroma de guisos preparados por voluntarios, un esfuerzo colectivo en tiempos difíciles.
Javier, hijo de Doña Mari, participa activamente en la preparación de comidas y la recolección de insumos. A pesar de las difíciles condiciones que enfrenta como cartonero, continúa buscando maneras de contribuir a la causa. La situación económica ha llevado a muchos, como él, a adaptarse y encontrar alternativas para sobrellevar la crisis.
La solicitud de abrir esta olla popular surgió también de la preocupación de Doña Mari tras observar la miseria abrumadora en el barrio. Con el apoyo del Pastor Leo y varias organizaciones locales, se han coordinado esfuerzos para alimentar a quienes más lo necesitan. Esta cocina comunitaria se ha mantenido abierta desde marzo, marcando un punto de esperanza en un lugar que sigue resonando con la leyenda de Maradona.
Desde su inicio, el comedor ha adaptado su capacidad para servir hasta 200 porciones. Con cerca de 58,000 habitantes en la zona, la respuesta a esta acción muestra la necesidad de alzar la voz ante la falta de recursos en la comunidad. Mientras varios comedores operan en distintos días de la semana, la casa de Maradona continúa siendo un símbolo de lucha y solidaridad en tiempos de adversidad.
Con información de clarin.com

