A pesar de numerosos esfuerzos y propuestas de reubicación, los vendedores informales rechazan las alternativas para ordenar el comercio en la zona. Durante más de tres décadas, las autoridades de la Ciudad de México han intentado implementar medidas para regular y ordenar el comercio ambulante en el Centro Histórico. Desde la entrada en vigor en 1993 de un bando que prohíbe la actividad en diversas calles del perímetro A, diferentes administraciones han buscado soluciones para equilibrar la regulación, la preservación patrimonial y los derechos de los comerciantes. Sin embargo, las propuestas de reubicación en parques, plazas o ferias han sido rechazadas por las organizaciones involucradas, que consideran estas opciones insuficientes o inviable. El debate actual gira en torno a la revisión de los bandos y la posible identificación de calles donde el comercio regulado, con horarios y permisos claros, pueda coexistir sin afectar el patrimonio ni la movilidad. La historia de estos esfuerzos revela que, a pesar de múltiples intentos, la regulación efectiva del comercio ambulante en el Centro Histórico continúa siendo un desafío persistente. Este problema refleja las complejidades urbanas y sociales que enfrentan las metrópolis en su búsqueda por mantener su identidad histórica sin sacrificar la economía informal, que representa una fuente importante de ingreso para muchas familias. La búsqueda de soluciones equilibradas y participativas sigue siendo fundamental para lograr un orden que beneficie a la ciudad en su conjunto.
