Vecindario, Gran Canaria. - Antonia Rodríguez, Antonio Montesdeoca y su hija Cristina se preparan para cerrar las puertas de La Unión, su querida heladería artesanal. Tras 30 años de servir helados hechos a mano, el negocio cerrará el próximo 28 de junio por jubilación. La calidez de su atención y la variedad de sabores que ofrecieron han dejado una huella importante en la comunidad.
La historia de esta heladería inició en 1998, cuando el local aún no contaba con asfaltado. Antonia y Antonio inauguraron su negocio con solo seis sabores y una pequeña nevera. Con el tiempo, lograron expandirse a entre 24 y 48 opciones según la temporada. Antonio aprendió el oficio de heladero en Puerto Rico, lo que les permitió traer un toque especial a sus productos.
A lo largo de los años, su labor trascendió lo comercial; se dedicaron a educar a los vecinos sobre el valor del helado artesanal. Su esfuerzo no solo cambió los paladares locales, sino que también estableció a La Unión como un referente en la isla. Gracias a su dedicación, ingredientes locales como el tuno indio y el mango se convirtieron en parte fundamental de su oferta.
El cierre de La Unión marca no solo la finalización de un negocio familiar, sino también el fin de una era en la memoria colectiva de Vecindario. Durante casi tres décadas, han cultivado relaciones con sus clientes, quienes han traído a sus hijos para disfrutar de los mismos sabores. En el proceso, han enfrentado desafíos significativos, pero la comunidad siempre estuvo presente en su apoyo.
Con la despedida, Antonia y Antonio quieren disfrutar del tiempo que no pudieron dedicarles. Su hija Cristina, aunque formada en hostelería y dispuesta a asumir el negocio familiar, ha decidido no continuar con la tradición. La heladería La Unión quedará en el recuerdo de todos aquellos que se deleitaron con su oferta y la amabilidad de su personal.
Con información de laprovincia.es

