El centro de detención Alligator Alcatraz en Florida está en proceso de desmantelamiento, con menos de 150 detenidos a esta altura. Esta instalación, que se transformó en un símbolo de la política antiinmigrante de Donald Trump, se está cerrando discretamente, casi un año después de su inauguración rimbombante.
Familiares de los detenidos han recibido información a través de mensajes en grupos de WhatsApp, donde se anunció que los internos estaban siendo trasladados. Este movimiento se lleva a cabo en la noche y sin el conocimiento de los afectados sobre su destino, lo que ha causado gran preocupación entre sus seres queridos.
Los primeros traslados han llevado a algunos a otros centros en Luisiana y Arizona, mientras que otros han sido enviados al Federal Detention Center en Miami. A pesar de que este último ha confirmado su colaboración con las autoridades migratorias, evita proporcionar detalles del número de personas trasladadas, citando razones de seguridad.
La situación de los detenidos ha sido precaria, con condiciones adversas reportadas por sus familias. Hasta hace poco, circulaban quejas sobre el agua contaminada en el centro, mientras que ahora la conversación se centra en el alivio por el traslado de sus familiares, así como en la incertidumbre que provoca no saber a dónde serán llevados.
El cierre de Alligator Alcatraz, que fue promovido por el gobernador Ron DeSantis como una solución a la migración ilegal, ha estado marcado por la falta de transparencia y numerosas denuncias de mala gestión. Aunque su operación fue inicialmente celebrada, ha terminado siendo un ejemplo de las problemáticas enfrentadas por el sistema migratorio en Estados Unidos.
Con información de elpais.com

