La disminución del poder adquisitivo provoca cierre de tiendas y reducción en ventas, afectando a pequeños y medianos comercios en el Gran Buenos Aires. En los últimos meses, la dinámica del consumo en el Conurbano bonaerense ha sufrido un desplome que se refleja en una serie de cierres de supermercados y en una significativa caída en las ventas. La contracción del poder adquisitivo de los hogares ha llevado a que cadenas como Cencosud opten por reestructurar sus operaciones, concentrándose en las sucursales más rentables y abandonando otras en zonas como Hurlingham, Morón y Moreno. Estas medidas han generado despidos y reubicaciones de personal, agravando aún más la crisis laboral en el sector. Los datos locales evidencian una caída del 21% en ventas del rubro Almacenes en La Matanza durante el último mes, acompañada por una reducción del 30% en otras seccionales del gremio de Comercio en la región. A nivel nacional, informes recientes del Centro de Economía Política Argentina señalan un deterioro progresivo del poder adquisitivo, evidenciado por un incremento del 184% en la Canasta de Alimentos y del 200,6% en la Canasta Básica Total desde el ingreso al poder del actual gobierno, lo que ha llevado a una disminución del consumo en supermercados del 7,4%. Desde el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana se destacan las brechas entre la suba de los salarios y jubilaciones y el aumento en los precios de bienes básicos, lo que profundiza la caída en la actividad comercial minorista. La eliminación de varias sucursales, como las de Castelar, Hurlingham y Moreno, ejemplifican cómo la crisis económica impacta directamente en la disponibilidad y el funcionamiento de los supermercados en el área, comprometendo el mercado local y la estabilidad laboral en el sector.
