Desde 2026, un programa obligatorio busca mejorar la gestión de residuos, fortalecer la cultura ambiental y optimizar recursos en las alcaldías. La Ciudad de México prepara la implementación de una estrategia integral para optimizar la gestión de residuos sólidos urbanos, con énfasis en la separación en origen. A partir del primero de enero de 2026, las familias y comercios deberán clasificar sus desechos en orgánicos, reciclables y no reciclables, conforme a un plan que combina campañas de sensibilización, educación ambiental y mejoras en la infraestructura de recolección. Esta iniciativa responde a la necesidad de incrementar la eficiencia en la recuperación de materiales reutilizables y reducir los costos logísticos asociados a la disposición final. La estrategia también contempla una inversión de 250 millones de pesos en la adquisición de nuevos vehículos para la recolección diferenciada, con un esquema en que las alcaldías y el gobierno central trabajan en coordinación para facilitar el proceso y evitar duplicidades. La correcta segregación no solo promoverá el aprovechamiento de residuos, sino que además contribuirá a reducir los volúmenes enviados a rellenos sanitarios, beneficiando el medio ambiente y los recursos públicos. La educación ciudadana, el compromiso político y la colaboración de los sindicatos de trabajadores de limpia son elementos fundamentales para el éxito de esta política pública que busca hacer de la ciudad un ejemplo en gestión sustentable de residuos.
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