Buenos Aires, Argentina. - Los clubes de la Primera C del fútbol argentino han expresado su inquietud por la situación económica que enfrenta la categoría, marcada por escasos recursos y altos costos operativos. Estos desafíos están impactando la organización y sostenibilidad de las instituciones, en medio de un torneo que avanza con aparente normalidad.
Durante agosto de 2026, el salario mínimo para los jugadores en la Primera C se estableció en $865,000 mensuales, lo que representa una carga adicional para muchos clubes. Además, deben hacer frente a los gastos de seguridad, traslado y mantenimiento de estadios, mismos que han incrementado considerablemente en los últimos meses.
A pesar de esto, no han surgido denuncias masivas de deudas salariales, lo que sugiere que aunque la situación es crítica, no ha alcanzado un nivel de crisis pública. Sin embargo, la tensión entre los clubes y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) está presente, ya que las instituciones buscan una mayor representación en las decisiones que les afectan. Reclaman, entre otras cosas, reglas más estables y mejores condiciones económicas.
El debate sobre los derechos de transmisión también es crucial. La AFA está implementando una estrategia para centralizar y monetizar el contenido, generando expectativas entre los clubes que esperan ver beneficios económicos derivados de esta acción. Sin embargo, todavía no se ha evidenciado un aumento significativo en los ingresos de los equipos de la categoría.
La lucha por evitar el descenso se convierte en un factor de creciente preocupación, ya que los últimos equipos de la tabla se enfrentarán a una definición para mantener su afiliación. Esta situación tiene a clubes como Defensores de Cambaceres en la cuerda floja, enfrentando no solo la presión deportiva, sino también una posible crisis institucional.
Con información de mundogremial.com

