Este domingo, Colombia enfrentará una jornada electoral clave al llevar a cabo la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. La atmósfera está marcada por una intensa polarización política, reflejada en la presentación de hasta 11 candidaturas distintas. Los votantes tendrán que elegir el futuro del país, eligiendo entre la continuidad del proyecto propuesto por el expresidente Gustavo Petro o un cambio hacia posturas más conservadoras.
Las encuestas sugieren que se requerirá una segunda vuelta, programada para el 21 de junio, ya que es improbable que un candidato logre obtener más del 50% de los votos en la primera vuelta. El candidato con mayor respaldo es Iván Cepeda, quien se perfila como el sucesor de Petro y podría aventajar a su más cercano rival, Abelardo de la Espriella, por hasta 15 puntos porcentuales. De la Espriella, un político radical de derecha, ha ganado terreno rápidamente en los sondeos.
Cabe aclarar que ni Gustavo Petro ni su vicepresidenta, Francia Márquez, se presentan en esta contienda por razones legales; tras su elección en 2022, no pueden buscar la reelección debido a una reforma constitucional de 2015. Además, el proceso electoral incluye un establecimiento de votación que se ha llevado a cabo en el extranjero desde el 25 de mayo, mientras que en Colombia se concentrará exclusivamente en el 31 de mayo.
La elección definirá la presidencia y vicepresidencia del país para el período 2026-2030. Para que un candidato obtenga la victoria de forma directa el día de la elección, deberá reunir más del 50% de los votos. En caso de que no se alcance este umbral, las dos candidaturas con más votos avanzarían a una segunda ronda.
Iván Cepeda, del partido Pacto Histórico, se destaca por su experiencia como senador y su papel en las negociaciones de paz con las FARC. Por otro lado, Abelardo de la Espriella, un empresario y abogado recién llegado al panorama político, se presenta como un candidato de la ultraderecha sin experiencia previa en cargos públicos. La situación actual refleja una elección cargada de tensión que podría determinar el rumbo político de Colombia en los próximos años.
Con información de huffingtonpost.es

