La legislación que regula el ahorro para pensiones en México desde 1997 busca mejorar las condiciones de jubilación; sin embargo, el bajo porcentaje de ahorro afecta la calidad de las pensiones futuras. Desde 1997, la Ley Afore en México establece los lineamientos para el ahorro destinado a la jubilación, diferenciando a quienes comenzaron a trabajar antes y después de esa fecha. La normativa señala que una pensión de retiro debe alcanzar aproximadamente entre el 75 y 80 por ciento del salario final del trabajador, una meta que requiere que los empleados hayan ahorrado alrededor del 20 por ciento de sus ingresos a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, la realidad muestra que solo una minoría de la población, aproximadamente el 10 por ciento, realiza aportes significativos a sus cuentas de ahorro para el retiro, lo que limita el monto acumulado y reduce la posibilidad de disfrutar de una pensión más digna. En la actualidad, la pensión mínima garantizada en México es de 9,600 pesos mensuales, y el sistema de aportaciones se ha incrementado gradualmente desde el 6.5 por ciento inicial hasta cerca del 9 por ciento, con proyecciones de alcanzar el 15 por ciento para 2031. La ley también implica que no todos los que cumplen los requisitos de edad, cotización y derechos laborales logran acceder a una pensión, indicando la importancia de fomentar el ahorro voluntario y la educación financiera durante la vida laboral.
