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Congestión vial en México causa pérdida de 111 horas anuales

La congestión en México provoca pérdidas de 203,300 millones de pesos y 111 horas anuales por persona, según un estudio del IMCO.

Por Axel Juárez1 min de lectura
Un estudio revela el alto costo del tráfico y sus implicaciones económicas y sociales en el país.
Un estudio revela el alto costo del tráfico y sus implicaciones económicas y sociales en el país.
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Ciudad de México, CDMX. - La congestión vial en México tiene un costo anual aproximado de 203,300 millones de pesos y provoca que cada persona pierda en promedio 111 horas al año. Este estudio, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en colaboración con Dat’s Why, analiza el impacto de la congestión en 44 zonas metropolitanas del país.

La investigación también destaca que el costo de oportunidad debido al tiempo perdido equivale a 5,645 pesos anuales por persona, un monto que podría utilizarse para trabajar o estudiar. Daniel Zuckermann, investigador de desarrollo económico del IMCO, señaló: “Nuestro estudio cuantifica el valor del tiempo perdido, pero deja fuera otros costos, como el combustible desperdiciado y la contaminación, lo que resalta la necesidad de entender las consecuencias económicas y sociales de la congestión”.

La capital del país es la más afectada, acumulando 81,700 millones de pesos anuales, lo que representa el 40% del impacto económico total. Ciudades como Monterrey, Guadalajara, Tijuana y Puebla-Tlaxcala generan el 65% de este costo. Mientras tanto, los viajeros en transporte público, que constituyen el 40% de los usuarios, asumen el 57% del tiempo perdido y el 55.4% del costo de la congestión, frente al 44.6% que corresponde a quienes usan vehículos privados.

Por otro lado, el consumo de tiempo en el tránsito varía considerablemente; aquellos que utilizan transporte público pierden un promedio de 140 horas anuales, comparados con las 94 horas de los automovilistas. El IMCO sugiere mejorar la infraestructura de transporte público y adoptar programas que optimicen el servicio y reduzcan la congestión.

Este fenómeno invita a repensar la planificación urbana. “Necesitamos cuestionar dónde construimos viviendas y cómo conectamos nuestras ciudades”, concluyó Zuckermann.

Con información de es.wired.com

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes citadas. Responsabilidad editorial: Redacción de El Congresista. ¿Detectaste un error? Repórtalo.

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