La alcaldesa de la Ciudad de México informó que quienes cometieron delitos durante las incidentes serán sancionados, pese a que el Comité 68 se deslindó de los daños. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México afirmó que las acciones delictivas registradas durante la conmemoración del 2 de octubre no serán toleradas y que quienes participaron en actos de violencia enfrentaran las sanciones correspondientes. La autoridad capitalina destacó que más de 2,000 elementos de seguridad desplegados en el centro histórico resistieron ataques por parte de un grupo que causó daños a comercios y mobiliario urbano, mientras que 17 oficiales resultaron lesionados, con dos en situación delicada tras explosiones de bombas molotov. En un contexto de tensión, la mandataria aclaró que el Comité 68, organización que coordina la marcha tradicional, ya se distanció de los daños atribuibles a encapuchados y del Bloque Negro, grupos que operaron independientemente. Además, informó que los uniformados tendrán todo el respaldo institucional y que sigue abierto el diálogo con las fuerzas de seguridad afectadas, quienes han expresado preocupación por la protección de sus integrantes durante los enfrentamientos. La situación refleja los esfuerzos de las autoridades por mantener el orden y diferenciarlos de grupos que actúan fuera de la normativa oficial, insistiendo en la responsabilidad del Estado para sancionar los delitos. De fondo, esta situación subraya la importancia de distinguir los asuntos políticos y conmemorativos de los hechos aislados de violencia, particularmente en fechas históricas claves. La justicia y la responsabilidad se convierten en piezas fundamentales para restaurar la tranquilidad y fortalecer la confianza pública en la seguridad ciudadana.
