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La continuidad en la gestión de la charrería revela complicidades en asignaciones oficiales

La gestión de la federación mexicana de charrería evidencia continuidades problemáticas, asignaciones sin transparencia y prácticas que afectan la tradición del deporte.

Por Redacción1 min de lectura
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La organización del Campeonato Nacional Infantil y la gestión administrativa reflejan prácticas cuestionadas y una falta de respeto a los estatutos del deporte. La reciente edición del Campeonato Nacional Infantil, Juvenil y de Escaramuzas 2025, celebrada en su primera etapa bajo la dirección de Salvador Barajas del Toro, evidencia una continuación de prácticas problemáticas en la gestión de la federación mexicana de charrería. La organización, considerada el evento más importante del calendario deportivo del sistema, mostró que no ha habido cambios sustanciales en la administración respecto al cuatrienio anterior, con decisiones que parecen responder a intereses particulares más que a criterios transparentes. La asignación de los próximos campeonatos nacionales para 2026, 2027 y 2028 se realizó sin convocatoria oficial ni consenso en la Asamblea Nacional, quedando en manos de quienes tienen la capacidad de negociar con patrocinadores y espacios comerciales. Este esquema, ya aplicado en eventos como el Congreso Nacional en Aguascalientes, ha elevado los costos para artesanos y comerciantes, afectando la economía local y priorizando intereses económicos sobre la equidad y transparencia institucional. A pesar de las promesas de cambio con la llegada de nuevas dirigencias, la realidad muestra una persistencia en prácticas de gestión poco éticas, con ausencia de auditorías externas y un clima que genera desconfianza en los actores del deporte. La falta de respeto a los estatutos y la omisión en la rendición de cuentas hacen evidente que, más allá de los discursos, existe una complicidad que favorece intereses particulares en perjuicio de la tradición y el desarrollo de la charrería en México. Este escenario plantea la necesidad de revisar los mecanismos de transparencia y promover una gestión que priorice el deporte, sus atletas y las comunidades involucradas en esta cultura nacional.

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