El país debe reducir casos activos y aumentar coberturas vacunales para garantizar la seguridad sanitaria durante el evento global. La Organización de la salud en México trabaja intensamente para mantener bajo control el brote de sarampión en el país, ya que la presencia de casos activos puede afectar la celebración del Mundial 2026, que se llevará a cabo en México, Estados Unidos y Canadá. Aunque las autoridades sanitarias han reportado una tendencia a la baja en el número de contagios, aún se confirmaron más de 250 casos en noviembre, con picos de hasta 300 en una semana, lo que resalta la necesidad de acelerar las campañas de vacunación. Este brote llega en un contexto regional de reemergencia del sarampión, particularmente en Estados Unidos, donde el origen del brote en Texas marcó un retroceso en la eliminación de la enfermedad en ese país, la cual había sido erradicada en 2000. La caída en las tasas de inmunización, sumada a la alta movilidad internacional, aumenta el riesgo de importación de casos a México, país que actualmente registra coberturas de vacunación en torno al 83% para la primera dosis, por debajo del nivel recomendado del 95% para lograr una protección efectiva. Es fundamental que México logre fortalecer sus campañas vacunales y lograr coberturas altas, ya que el sarampión es altamente contagioso y podía expandirse rápidamente si no se controlan los casos. Además, mantener la inmunización genera una inmunidad de grupo que protege a los más vulnerables y asegura que la celebración de eventos internacionales, como el Mundial, se realice en condiciones sanitarias seguras. La salud pública del país enfrenta el importante reto de alcanzar ese umbral para evitar que el virus circule libremente de cara a la próxima justa mundial.
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