Datos del Inegi revelan el impacto de la corrupción en trámites, empresas y investigaciones públicas, mientras México mantiene una percepción internacional elevada. Cada año, la corrupción sigue representando un desafío sustancial en México, afectando tanto a ciudadanos como a instituciones. En el primer semestre de 2025, casi el 9% de las personas que realizaron gestiones o pagos ante servidores públicos denunciaron haber sido víctimas de prácticas corruptas, siendo los hombres los más afectados. La interacción con personal de seguridad aparece como uno de los ámbitos más propensos a presentar casos de corrupción, reflejando inquietudes sobre la integridad en las fuerzas de seguridad del país. A nivel empresarial, las cifras indican una estabilidad en la incidencia de la corrupción en la última década; sin embargo, las empresas medianas enfrentan mayores riesgos. Por cada microempresa afectada, se registran aproximadamente 2.5 medianas en la misma situación, evidenciando un entorno de desafíos desproporcionados para los negocios de tamaño medio. Además, los niveles de investigación por corrupción en las entidades federativas presentan disparidades, con Quintana Roo y Chihuahua alcanzando tasas superiores a 130 investigaciones por cada mil empleados públicos, frente a otras donde la cifra es menor a 10. Este escenario local se inscribe en un contexto global donde la percepción de corrupción sigue siendo un problema de dimensiones universales. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 elaborado por Transparencia Internacional, México obtiene una puntuación de 26 sobre 100, indicando altos niveles de corrupción. En contraste, países como Dinamarca, Finlandia y Singapur destacan por sus bajos niveles y puntajes de 90, 88 y 84, respectivamente. La persistencia de estos indicadores refleja la necesidad de fortalecer las estrategias y políticas de transparencia y rendición de cuentas en todos los niveles de gobierno. Comprender esas cifras y tendencias es fundam
Temas:
