El incremento en la entrega de créditos y la mejora en el acceso a viviendas han contribuido a la disminución de niveles de pobreza en el país durante el sexenio. Durante el período comprendido entre 2020 y 2024, el mercado de la vivienda en México experimentó un notable aumento en la emisión de créditos hipotecarios, principalmente impulsado por mecanismos de apoyo gubernamental. Esta tendencia favoreció que muchas familias adquirieran propiedades, incrementando la cantidad de hogares con acceso a una vivienda digna. La renta de los bienes inmuebles se vio favorecida por una serie de medidas, incluyendo tasas de interés reducidas y programas de financiamiento flexible, adaptados en respuesta a la crisis sanitaria por COVID-19, la cual impactó de manera significativa en la economía nacional. Como resultado, el acceso a soluciones habitacionales contribuyó a uno de los avances más destacados en la reducción de la pobreza durante la actual administración, con más de 13 millones de mexicanos saliendo de condiciones de pobreza, según informes oficiales. La expansión del crédito también ha generado un efecto multiplicador en el fortalecimiento de comunidades y en la valorización de los inmuebles, promoviendo una movilidad social que va más allá del simple acceso a la propiedad. Expertos coinciden en que la integración de la inversión en vivienda con políticas sociales sostenidas es clave para consolidar avances en bienestar y reducir de forma definitiva los niveles de pobreza en el país.
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