La proporción de billetes y monedas en circulación en México se cuadruplica en dos décadas, evidenciando desafíos en formalidad y finanzas. En las últimas dos décadas, la cantidad de efectivo en circulación en México ha registrado un incremento significativo, alcanzando niveles que representan casi diez veces el valor de hace 24 años. Mientras en 2001 los billetes y monedas en manos del público equivalían a 2.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), para 2025 este porcentaje se ha elevado a 8.6 por ciento, multiplicándose por cuatro. Este fenómeno refleja un desplazamiento en la estructura del uso del dinero, donde el efectivo gana participación frente a las transacciones electrónicas y bancarias. La expansión del efectivo en circulación también sugiere un aumento en la economía informal, una menor bancarización y mayor prevalencia de operaciones opacas. Estos cambios generan preocupaciones sobre la seguridad, la eficiencia del sistema financiero y la recaudación fiscal del país. La tendencia indica que México ha retrocedido en la modernización de su sistema económico, lo cual requiere atención para fortalecer la confianza en los sistemas digitales y reducir los riesgos asociados con la sobredependencia del efectivo.
