El nearshoring y los corredores tecnológicos están redefiniendo el desarrollo inmobiliario en el Bajío y el Norte de México. Con una proyección de incremento en las exportaciones de hasta 64 mil millones de dólares anuales, esta tendencia se está convirtiendo en un motor de crecimiento económico significativo para la región.
Datos clave
- Cuándo: Proyecciones para el año 2026.
- Dónde: Regiones del Bajío y el Norte de México.
- Qué: Nearshoring y transformación del desarrollo urbano.
- Inversión: Posible incremento de 64 mil millones de dólares anuales en exportaciones.
- Beneficiario: México, por su estructura fronteriza y clústeres industriales.
La inyección de capital proveniente de este fenómeno genera un dinamismo sin precedentes en el territorio. Al finalizar el primer semestre de 2026, se espera que el valor de las capacidades inmobiliarias se mida no solo por metros cuadrados, sino por factores como energía, conectividad y la creación de viviendas que fomenten un ecosistema autosuficiente.
¿Qué proyectos destacan en el Bajío y el Norte?
Proyectos como el Distrito Armida en San Pedro Garza García y el distrito corporativo Valle Oriente en Nuevo León están marcando la pauta. En el Bajío, desarrollos como el Parque Industrial Finsa Santa Catarina han sido fundamentales para la especialización automotriz, mientras que en Querétaro, proyectos residenciales como Loredi capturan el flujo migratorio de trabajadores en el sector tecnológico.
La elección de estos proyectos se basa en su conectividad multimodal y sostenibilidad, lo cual contribuye a mejorar la retención de inversión hasta en un 30% a mediano plazo. La importancia de estos desarrollos radica en su capacidad de integrarse en el tejido urbano sin causar cuellos de botella en servicios básicos, un aspecto crucial en la planificación urbana contemporánea.
El crecimiento inmobiliario en el Bajío y el Norte refleja un cambio en la descentralización industrial del país. Este enfoque en la reconversión territorial y en los corredores de infraestructura tecnológica sitúa a México en una ruta de competitividad global, rompiendo moldeos históricos de crecimiento económico.
Con información de liderempresarial.com

