La campaña de Javier Milei enfrenta problemas con el financiamiento de fiscales y movilización, generando incertidumbre en la última etapa electoral. En el contexto de las elecciones del domingo, la campaña libertaria ha atravesado una etapa de incertidumbre debido a la desaparición de fondos destinados a la fiscalización y movilización. Información interna revela que los recursos enviados para asegurar la presencia en las mesas de votación no llegaron a su destino, dejando a los fiscales voluntarios en una posición comprometida. La confusión se agravó tras verificaciones en diversos distritos, donde se confirmaron la ausencia de fondos y la intención de que los fiscales operen sin remuneración. El operativo, planificado originalmente para fortalecer la vigilancia en el proceso electoral, ha mostrado signos de desorganización y falta de recursos. La falta de movilización efectiva se evidenció en eventos clave, como el cierre de campaña en Moreno, donde la convocatoria fue mucho menor a la esperada, a pesar de las altas sumas de dinero supuestamente invertidas en la movilización de voluntarios y simpatizantes. Este desfase generó críticas internas, además de acusaciones de manejo opaco de los fondos por parte de algunos dirigentes ligados a la campaña. Analistas consideran que estos problemas reflejan no solo dificultades logísticas, sino también posibles desviaciones en la gestión de recursos de campaña, lo que podría afectar las expectativas de movilización en la última jornada. La situación ha provocado renuncias y tensiones internas, alimentando la incertidumbre acerca del impacto final en la base de apoyo del candidato libertario. La coordinación y financiamiento serán clave para determinar la influencia de estos factores en los resultados electorales.
