Un quiebre en la conducción del Colegio genera una disputa política y un inédito escenario electoral, en medio de tensiones entre sectores peronistas y possistas. Una profunda división ha sacudido la estructura institucional del Colegio de Abogados de San Martín, en el partido homónimo dentro de la provincia de Buenos Aires. La disputa surgió tras el anuncio del actual presidente, Marcos Vilaplana, de buscar una quinta reelección consecutiva, lo que provocó una resistencia interna y un cuestionamiento a la continuidad en la dirigencia. La confrontación refleja el debilitamiento de un esquema de unidad que prevalecía en el orden gremial y que ahora enfrenta un escenario electoral sin precedentes. Desde hace dos períodos, una corriente de abogados críticos ha reclamado una renovación en la conducción, y actualmente ha lanzado una lista opositora liderada por el actual vice, Roberto Amantía, quien busca representar una alternativa a Vilaplana en las próximas elecciones previstas para mayo. Los desencuentros se intensificaron cuando el presidente del Colegio se vinculó a roles políticos en el municipio, promoviendo una percepción de utilización del Colegio con fines electorales y de respaldo al peronismo local, en un contexto marcado por alianzas tradicionales y esfuerzos por mantener el control institucional. Este conflicto se inscribe en un contexto más amplio de disputas internas en organizaciones gremiales y políticas en Buenos Aires, donde la autonomía de los colegios profesionales adquiere cada vez mayor relevancia en la defensa de los intereses de los abogados frente a la influencia de figuras políticas o judiciales. En ese marco, la aparición de una agrupación opositora que reivindica una gestión autónoma y alejada de las presiones políticas refleja un movimiento de fondo hacia el fortalecimiento institucional y la participación democrática en el ámbito gremial. La tensión en San Martín no solo afecta la gobernanza local, sino que también puede tener implicancia
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