Los iraníes enfrentan serias dificultades económicas debido a más de cinco meses de conflicto con Estados Unidos e Israel. La situación se ha vuelto insostenible, obligando a los ciudadanos a redefinir sus prioridades y ajustar cada gasto para sobrevivir.
Datos clave
- Cuándo: Inicio del conflicto el 28 de febrero de 2023.
- Cuánto: Inflación interanual del 66% a finales de julio.
- Quién: Mahzad Azari, comerciante de 21 años, y otros ciudadanos.
- Dónde: Teherán, Irán.
- Medidas: Algunas tiendas ofrecen pagos en cuotas para productos básicos.
La intensa crisis persiste en un país cuya economía ya atravesaba dificultades a causa de décadas de sanciones internacionales. Este conflicto ha agravado aún más la situación, llevando a las familias a tomar decisiones extremas sobre sus gastos cotidianos. Por ejemplo, Mahzad Azari, de 21 años, expresa que debe optar entre pagar un taxi o comprar comida, lo que refleja la dura realidad que enfrentan muchos iraníes. Asimismo, la inflación se ha disparado, pero las expectativas hacia una mejora se han desvanecido rápidamente con la reanudación de los combates.
¿Qué medidas están tomando los ciudadanos?
Ante las adversidades, algunos establecimientos han empezado a ofrecer financiación en cuotas para facilidades de pago, aunque muchos economistas advierten que estas estrategias son paliativas. Davood, un joven vendedor de frutas y verduras, señala que los viajes fuera de Teherán ya son un lujo que no puede permitirse, un sentimiento compartido por muchos otros. Por otro lado, Ehsan, propietario de una tienda de abarrotes, observa que sus clientes disminuyen en la compra de alimentos básicos, lo que subraya el impacto negativo en el poder adquisitivo de la población.
La economía iraní, a lo largo de los años, ha logrado adaptarse a diversas crisis; sin embargo, el desafío actual parece monumental. Según Behnam Samadi, economista en Teherán, el tiempo dirá cuánto más pueden resistir las familias frente a esta severa crisis. Las proyecciones sobre el futuro son inciertas, dejando a muchos peligrosamente cerca de ver desvanecerse sus aspiraciones de una vida mejor.
A medida que el conflicto se extiende y la economía se desliza hacia un estado crítico, el deseo de las nuevas generaciones de alcanzar metas como comprar una vivienda o un automóvil se torna cada vez más distante, acentuando la desesperanza en la población.
Con información de clarin.com

