Eurovisión enfrenta una crisis significativa en su 70ª edición, especialmente tras la decisión de España y otros cuatro países de retirarse en protesta por la permanencia de Israel. Los datos reflejan un descenso del 45% en las reproducciones de las canciones en comparación con el año anterior, lo que pone de manifiesto el impacto de estas ausencias.
El director del festival, Martin Green, ha reconocido que la falta de algunos de los principales participantes, como España y los Países Bajos, se siente en la relevancia del evento. Este año, la representación de países fundadores y destacados se reduce, lo que podría restar atractivo a la audiencia en un contexto marcado por la polarización política.
Los números son reveladores. Según el portal ESCStreams, a diez días de la final de Eurovisión 2026, las 35 canciones presentadas solo contabilizan 119,4 millones de reproducciones, una cifra preocupantemente baja en comparación con ediciones anteriores. En 2025, por ejemplo, se alcanzaron 218,4 millones, y en 2023, se superaron los 244 millones.
La controversia también ha surgido por la gestión de las normas del festival. La UER ha enfrentado críticas por permitir que la cadena israelí KAN participe durante una crisis humanitaria en Gaza. Estas decisiones han provocado una respuesta negativa entre los televidentes y han influido en el interés global hacia el certamen.
La disminución del interés por Eurovisión no solo se observa en números, sino que también resalta una crisis de identidad para el festival. A medida que se acerca la final, la repercusión de esta edición será un punto focal en futuras discusiones sobre la credibilidad y dirección del evento.
Con información de eldiario.es

