La escasez de financiamiento ha reducido cirugías y puesto en riesgo la atención de pacientes pediátricos en México. El Hospital Infantil de México atraviesa una situación crítica debido a limitaciones presupuestarias que han afectado su capacidad operativa y de atención. A fines de 2024, el centro enfrentó recortes significativos en su financiamiento, incluyendo una disminución del 11% en el presupuesto asignado para 2025, lo que equivalió a una reducción de 161 millones de pesos en comparación con el año anterior. Esta situación generó una disminución en los servicios de anestesia y provocó que varias cirugías, especialmente las de alta complejidad en áreas como cardiología, neurocirugía y oncología, se hayan visto suspendidas o postergadas, acumulando una larga lista de espera. Desde octubre, médicos y especialistas han enviado cartas a las autoridades solicitando una atención urgente; en ellas, señalan que trámites administrativos han retenido fondos indispensables y que la falta de recursos compromete gravemente la atención a los menores. La crisis no es nueva, pues en años anteriores el personal del hospital ya había enfrentado recortes en contrataciones y en suministros esenciales, evidenciando un patrón de dificultades presupuestarias que ponen en riesgo la vida y la ética del centro. La Administración del hospital y las instituciones de salud deben priorizar la recuperación de recursos para revertir esta alarmante situación y garantizar el derecho a la salud de los niños.
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