La falta de liquidez y la obstrucción israelí dificultan el acceso a alimentos. En Gaza, las frutas y verduras son visibles en los mercados, pero la mayoría de los gazatíes no pueden comprarlas. La crisis económica se agudiza ante los altos precios y la escasez de productos básicos. Malek Helles, un residente de 54 años, lamenta que su familia apenas puede adquirir un kilo de plátanos, mientras que antes de la guerra compraba cuatro. La demanda sigue siendo alta, aunque los negocios han triplicado o cuadruplicado precios debido a costos crecientes. La comunidad local enfrenta un endurecimiento de las restricciones, lo que limita la llegada de ayuda humanitaria y el flujo de efectivo. En este contexto, la población se encuentra en una situación crítica.
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