La escasez y el aumento de precios en la carne, agravados por eventos climáticos y sanitarios, amenazan las tradiciones navideñas en el país. La segunda década del siglo XXI enfrenta una severa crisis en la producción de carne en México, resultado de una combinación de sequías extremas en Norteamérica y la persistente presencia del gusano barrenador en el ganado. Esta situación no solo afecta la disponibilidad de carne de res y cerdo, sino que también genera un incremento en sus precios, poniendo en riesgo las tradiciones culinarias durante temporadas como la Navidad. La sequía, que durante 2025 alcanzó a 14 de los 32 estados del país, ha mermado significativamente la disponibilidad de recursos hídricos para la ganadería. Estados del norte como Chihuahua, Sonora y Sinaloa enfrentan condiciones excepcionales de sequedad, provocando una reducción en la reproducción y el bienestar del ganado. Mientras tanto, en Estados Unidos, la necesidad de reducir el consumo de agua ha llevado a sacrificar vacas y modificar cortes de carne, impactando el mercado internacional. Por otro lado, la plaga del gusano barrenador, presente en ambos países desde hace más de un año, continúa causando pérdidas económicas considerables. Aunque ha sido controlada en parte, todavía se reportan casos en varias regiones, afectando a miles de productores y elevando los costos de movilización y sanidad del ganado. La pérdida estimada para el sector se calcula en alrededor de 400 millones de dólares en 2025, una cifra que inquieta por su posible repercusión en los precios al consumidor, especialmente en las épocas de mayor demanda. Esta problemática es particularmente aguda en estados como Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Yucatán, Tabasco y Campeche, donde la incidencia del gusano barrenador ha sido significativa. La combinación de estos factores refleja una tendencia preocupante para la seguridad alimentaria, ya que el incremento en los precios y la escasez de carne podrían modificar las tradicionales comi
