El pontífice solicita un cese al fuego y la apertura de corredores humanitarios en medio de un conflicto que genera desplazados y violencia masiva. La situación en Sudán se ha deteriorado gravemente desde que estalló un conflicto armado en abril de 2023, provocando una crisis humanitaria de gran escala que ha dejado miles de muertos y millones de desplazados. En medio de esta emergencia, la comunidad internacional enfrenta la urgente necesidad de intervenir para detener la violencia y garantizar la protección de la población civil. La confrontación principal se libra entre las fuerzas del general Abdel Fatah al Burhan, líder del ejército regular, y los combatientes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), bajo el mando del general Mohamed Daglo. La caída de El Fasher en Darfur, en poder de las FAR desde octubre, ha forzado a numerosos civiles a huir hacia zonas seguras, dejando comunidades completamente devastadas. En un acto de liderazgo espiritual, el Papa expresó su profunda preocupación por las condiciones de vida en la región, denunciando las violaciones y ataques que afectan principalmente a mujeres y niños, y reafirmando el llamado a detener los combates para aliviar el sufrimiento de los más vulnerables. La comunidad internacional debe actuar con rapidez y decisión para evitar que la crisis en Sudán siga agravándose y poner fin a una de las peores emergencias en África en décadas.
