El coordinador del PAN en el Congreso local advierte que la ley federal concentraría el control del agua en el gobierno central, afectando decisiones locales y la seguridad hídrica. La propuesta de una nueva Ley General de Aguas a nivel nacional ha generado preocupación entre los partidos de oposición, particularmente en el Partido Acción Nacional (PAN). La legislación buscada por el gobierno federal pretende centralizar la administración del recurso hídrico, eliminando la participación directa de estados, municipios y usuarios en la toma de decisiones. Este cambio podría abrir la puerta a decisiones discrecionales, afectando la distribución equitativa del agua y comprometiendo la gestión local, especialmente en regiones con problemáticas prioritarias. Analistas consideran que las acciones en materia de conservación, infraestructura y reducción de fugas, fundamentales para enfrentar la crisis hídrica, no están claramente abordadas en el texto. En cambio, se fortalecen atribuciones federales, como revocar concesiones sin estudios técnicos y ampliar sanciones sin criterios definidos, lo que podría impactar a productores agrícolas e industrias. La oposición recuerda que la ley contempla medidas positivas, como el aumento en las inspecciones y sanciones por mal uso del recurso, pero advierte que la centralización representa un riesgo para la gobernanza local y la transparencia. Este escenario genera inquietud sobre la sostenibilidad del campo y la soberanía alimentaria, ya que la incertidumbre en la disponibilidad y gestión del agua podría aumentar la dependencia de importaciones. La discusión continúa en la arena política, con la esperanza de lograr un equilibrio entre control federal y autonomía local en la protección del vital recurso.
