Dylan, un cubano de 32 años, se enfrentó a una dura realidad tras ser deportado a México por las autoridades migratorias de Estados Unidos. Luego de pasar cuatro años en Miami y una prolongada espera en un centro de detención, fue trasladado inesperadamente a territorio mexicano. "Yo estaba dispuesto a volver a Cuba, pero nunca pensé que acabaría en México", afirma.
La deportación de cubanos a terceros países, como México, ha incrementado en los últimos años. Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, más de 4,300 cubanos han sido enviados a México, ya que no pueden ser devueltos a su país. Dylan tomó la decisión de firmar su autodeportación para evitar complicaciones en el futuro.
Cuando fue trasladado junto a otros deportados, la confusión reinó. Al descender del autobús, se dio cuenta de que no regresaría a Cuba, sino que lo dejaban sin recursos ni guía en un nuevo país. Después de un largo viaje y una espera en la calle, encontró apoyo en Rey Tejadilla, un músico cubano en México que ha ayudado a otros deportados.
Dylan planea regularizar su situación en México, donde ha encontrado un empleo en un gimnasio. Su deseo es que su madre, residente legal en Estados Unidos, pueda iniciar un proceso de reunificación familiar que le permita regresar. Sin embargo, el proceso es incierto, y él reflexiona sobre su futuro mientras se adapta a su nueva realidad.
Con información de elperiodicodearagon.com

