Las tensiones entre Estados Unidos y México han resurgido, en un contexto donde el presidente Donald Trump busca estrategias mediáticas antes de las elecciones. Con la proximidad de noviembre, el enfoque en México se intensifica, resaltando la necesidad de un enfoque estratégico por parte de la administración mexicana.
El gobierno de México enfrenta la presión de actuar sin ceder ante las demandas de Estados Unidos. Trump ha demostrado que responder a la debilidad no es favorable y que sus exigencias nunca serán totalmente satisfechas. En este entorno, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, destaca la importancia de cooperar sin subordinación, apuntando a que los intereses de su país deben prevalecer.
Tanto Sheinbaum como Trump tienen elecciones venideras que impactarán sus decisiones. Sin embargo, la presidenta debería enfocarse en promover una visión de Estado, en lugar de una agenda partidista, en sus interacciones con Estados Unidos. Su habilidad para abordar temas complejos con sensibilidad le otorga fortaleza y le permite avanzar con una imagen más objetiva y relevante para los intereses de México.
La influencia del crimen organizado en la vida pública de México es un hecho que no se puede ignorar. Por su parte, Estados Unidos prioriza sus propios intereses. Sin embargo, el enfoque estratégico del gobierno estadounidense, que ataca a México en un tema complicado, ha llevado a un giro defensivo en la postura mexicana en las últimas semanas.
Para cambiar la narrativa, el gobierno de Sheinbaum debe anticiparse a la presión exterior. Es esencial que su acercamiento no solo sea reactivo, sino que ofrezca una propuesta clara a la población local y a Estados Unidos. Abordar la corrupción y el crimen organizado con una estrategia auténtica puede resultar en una mejora tanto interna como externa, evitando que el costo político de mantener alianzas problemáticas se convierta en un obstáculo insuperable.
Con información de zocalo.com.mx

