Ixtaltepec, Oaxaca. – Un trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido la mañana de este domingo mientras cubría la ruta de Salina Cruz a Coatzacoalcos, ha dejado un saldo de 13 personas fallecidas y 109 heridos. El incidente, que se suma a las críticas sobre la gestión de proyectos de infraestructura del sexenio anterior, pone de manifiesto presuntas irregularidades en la asignación de contratos y la calidad de los materiales utilizados. Este suceso evoca controversias previas relacionadas con la construcción de obras insignia de la llamada "Cuarta Transformación". En julio de 2024, se reveló que Gonzalo López Beltrán, hijo del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, fungió como supervisor "honorífico" de una obra con un costo superior a los 65 mil millones de pesos. La tragedia de este domingo intensifica el escrutinio sobre uno de los proyectos emblemáticos del obradorismo. Meses antes de que se hiciera público el rol de López Beltrán, conversaciones telefónicas expuestas sugerían que el empresario Jorge Amílcar Olán Aparicio, cercano a los hijos del expresidente, habría recibido un contrato gubernamental de más de 490 millones de pesos. Este contrato, destinado al suministro de balasto (piedra triturada para la estabilidad de las vías), supuestamente se otorgó sin las certificaciones de calidad adecuadas. Las grabaciones difundidas incluían presuntas instrucciones de "Bobby", como se le conoce a López Beltrán, dirigidas a Olán, exigiendo la producción de 500 mil metros cúbicos de balasto antes de una fecha específica. Asimismo, se hizo referencia a presuntos pagos a un laboratorio para asegurar la aprobación de balasto de calidad cuestionable. Pedro Salazar Beltrán, primo de los hijos del expresidente y proveedor del tren, habría mencionado en dichas conversaciones la necesidad de realizar "mochadas" al laboratorio por cada tres mil metros cúbicos de material analizado, para agilizar la aprobación. Las declaraciones atribuidas a Salazar Belt
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