El impacto de la desinformación generada por inteligencia artificial se ha vuelto una amenaza significativa para la reputación de las marcas. Según una encuesta reciente, un 46% de los estadounidenses ha tomado decisiones de compra basándose en información generada por IA, lo que evidencia la preocupación sobre la precisión de estos datos.
La búsqueda de información mediante IA ha llevado a un escenario en el que los consumidores se forman opiniones sin visitar los sitios web de las empresas. Un estudio de SparkToro señala que el 68% de las búsquedas en Google en EE. UU. entre enero y abril de 2026 terminaron sin hacer clic. Esto plantea un reto para las marcas, que deben enfrentarse a distorsiones basadas en datos desactualizados o erróneos.
La presión competitiva ha llevado a muchas empresas a generar contenido genérico, lo que dificulta su diferenciación en el mercado. Expertos advierten que un enfoque tradicional de comunicación de crisis resulta insuficiente. Se requiere un liderazgo claro y un plan que contemple la verificación de la información y la corrección de inexactitudes.
Un marco operativo sólido puede ayudar a las marcas a contrarrestar los efectos negativos de la desinformación. Un estudio de Gartner sugiere que para 2027, el 50% de las empresas invertirá en estrategias de TrustOps y productos de seguridad contra la desinformación. Este enfoque implica coordinar equipos y recursos para salvaguardar la integridad institucional.
Mantener la información actualizada y basada en datos originales es fundamental. Las empresas deben esforzarse por identificar qué información valiosa poseen que los consumidores no pueden encontrar en otros lugares, asegurando así que su mensaje sea distintivo y verificable.
Con información de unite.ai

