Cartagena, Bolívar. - Este sábado 3 de octubre, el partido de fútbol entre Real Cartagena y Boca Juniors de Cali se vio interrumpido por desmanes en el Estadio Jaime Morón León, lo que motivó la salida de los aficionados del recinto. Boca Juniors tomó ventaja con tres goles, pero una invasión de hinchas al campo de juego obligó a suspender el partido momentáneamente.
El partido estuvo detenido más de media hora, durante la cual los jugadores se retiraron a los camerinos. Una vez restablecido el orden, el encuentro continuó, finalizando con un marcador de 3-2 a favor de los visitantes. La afición no solo protestó contra los jugadores, sino que también expresó su descontento hacia el director técnico Álvaro Hernández y los directivos del club.
Antonio Díaz, propietario del Real Cartagena, renunció a sus acciones inmediatamente después del partido. En un mensaje apasionado, declaró: "Ante el irrespeto del público con mi persona, digo adiós a Real Cartagena. A partir de este momento, no hago parte ni pago más nómina". Además, lamentó la situación del equipo y ofreció sus acciones a los hinchas que crean en una mejora.
La actitud de los aficionados se traduce en una crisis para el club, que a pesar de ocupar la sexta posición en la tabla del Torneo BetPlay, no ha conseguido ganar en casa desde el 20 de agosto. Su último triunfo fue ante Bogotá FC. A partir de ahora, el equipo solo tendrá una oportunidad más de jugar en casa esta temporada, enfrentando a Patriotas el 19 de octubre.
Se anticipan repercusiones para el Real Cartagena tras este incidente; la Dimayor podría imponer sanciones que incluyan multas y restricciones al estadio. La situación pone en riesgo la reputación del club, ya que los árbitros deberán incluir lo sucedido en el acta de partido.
Con información de deportesrcn.com

