El gobierno federal extingue la entidad que desde 1970 promovía el desarrollo en regiones áridas, centralizando funciones en la Secretaría de Agricultura para mejorar eficiencia y reducir costos. La Comisión Nacional de las Zonas Áridas (CONAZA), creada en 1970 para impulsar el desarrollo en regiones áridas y semiáridas del país, fue formalmente extinguida tras la publicación en el Diario Oficial de la Federación del decreto correspondiente. La decisión responde a una estrategia de austeridad y optimización administrativa, que busca eliminar duplicidades y reducir gastos sin afectar los programas destinados a las comunidades en esas regiones. A partir de ahora, las funciones de la CONAZA serán asumidas directamente por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. El proceso de liquidación contempla inventarios de bienes, cancelación de cuentas y liquidación laboral del personal, además de la integración de estados financieros auditados. Los recursos remanentes serán transferidos a la Tesorería de la Federación y reintegrados a la Secretaría de Hacienda. Este cambio se produce en un contexto donde el gobierno continúa afinando su estructura institucional para reducir gastos y mejorar la eficiencia en la gestión pública. La transferencia de responsabilidades a la estructura central de Agricultura busca asegurar que las comunidades de zonas áridas, históricamente atendidas por la organismo, sigan recibiendo apoyo bajo una administración más ágil y económica. Con esta decisión, tras más de cinco décadas de existencia, la CONAZA deja de ser un organismo autónomo y su legado será absorbido por la administración central, en un esfuerzo por mantener el compromiso social y económico en las regiones más vulnerables del país. Además, expertos señalan que la reestructuración institucional en apoyo a programas especializados refleja una tendencia en la gestión pública mexicana hacia mayor eficiencia y control del gasto, en un contexto de presupuestos ajustados y prioridades
