La detención de un joven en la marcha del 15 de noviembre genera cuestionamientos por irregularidades y uso excesivo de la fuerza policial. El 15 de noviembre, en la Ciudad de México, miles de personas participaron en una marcha organizada por colectivos que identifican como parte de la Generación Z, demandando justicia y un alto a la violencia. Sin embargo, la movilización culminó en enfrentamientos entre manifestantes y elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), en los que varios civiles resultaron heridos y detenidos. Entre ellos se encuentra un joven que, tras ser separado del grupo, fue sometido por policías en una acción que ha sido calificada como excesiva y arbitraria por sus familiares y abogados. La policía informó que se aplicaron los protocolos correspondientes, pero testigos señalan que la detención se realizó sin pruebas claras y con violencia desproporcionada. La Fiscalía ha detenido a varias personas bajo cargos como resistencia y lesiones, y algunos, como este joven, enfrentan proceso en prisión preventiva, a pesar de que sus allegados asegura que no participó en las protestas. La historia de esta captura refleja las preocupaciones crecientes sobre posibles abusos y la criminalización de quienes ejercen su derecho a manifestarse. La comunidad exige una investigación exhaustiva que esclarezca lo ocurrido y garantice la justicia para los afectados.
