La estabilidad financiera y las inversiones sociales marcan el cambio en el uso de la deuda, priorizando beneficios directos para las familias mexicanas. En una sesión legislativa en la Ciudad de México, la senadora Judith Díaz resaltó que las finanzas nacionales presentan un estado saludable, con una deuda pública manejada de manera responsable y estable. Este enfoque ha permitido que los recursos se dirijan principalmente a programas sociales que benefician directamente a la población, en áreas como salud, educación y vivienda. Durante años anteriores, la deuda se utilizaba con fines políticos, pero en la actualidad se evidencia un cambio hacia un manejo transparente y enfocado en el bienestar social. La legisladora enfatizó que la variación de la deuda en los últimos años es de apenas el 7.8 por ciento, una cifra significativamente menor a la registrada en administraciones pasadas, donde fluctuaba hasta el 37 por ciento. Por otro lado, el gasto en programas sociales ha aumentado considerablemente, destinando aproximadamente 4.9 billones de pesos a iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida de los mexicanos. Este incremento refleja un compromiso con una política económica que favorece la estabilidad y el desarrollo social, priorizando cada peso en acciones concretas de apoyo a la población. El enfoque actual busca consolidar una economía sólida, garantizando que los recursos públicos tengan un impacto directo en los sectores más vulnerables y contribuyendo así a un crecimiento más equitativo y sustentable en México.
