Restricciones bancarias y regulación más estricta frenan nuevos proyectos inmobiliarios y afectan a metros de la población que busca adquirir casa propia. El acceso a financiamiento hipotecario en México enfrenta crecientes obstáculos debido a las estrictas condiciones que los bancos exigen a los desarrolladores. Los requisitos comunes incluyen experiencia comprobada en el sector, estado financiero sólido y una cantidad significativa de preventas verificadas, lo que limita la participación de nuevos actores en el mercado, especialmente en proyectos de vivienda en renta donde no se generan anticipos suficientes. Esta situación se ve agravada por la variedad de trámites y permisos locales, que en ocasiones retrasan meses la ejecución de las obras, especialmente en un contexto de cambios de gobierno y regulaciones. La banca, representada por instituciones como el Banco Inmobiliario Mexicano, busca diversificar y facilitar el financiamiento a nuevas empresas mediante productos específicos, como créditos puente con acompañamiento técnico, pero aún así el crecimiento del sector inmobiliario es moderado. La falta de acceso al crédito limita la posibilidad de millones de mexicanos de adquirir una vivienda, creando una barrera para la recuperación del mercado y afectando el objetivo de ampliar la oferta habitacional en el país.
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