El consumo en el país se desacelera, mientras los gastos en bienes nacionales se contraen y las importaciones aumentan, reflejando una economía con señales de debilidad. El consumo privado en México mostró una ligera caída de 0.3% durante julio, marcado por una reducción en el gasto en productos y servicios producidos en el país. Esta tendencia forma parte de un proceso de desaceleración económica que se ha advertido durante 2025, evidenciado también en el decrecimiento del 0.14% en el acumulado del año hasta ese mes. En términos de bienes nacionales, el consumo mensual se contrajo en un 2.05%, la mayor caída desde marzo de 2023, aunque el sector de servicios nacionales experimentó un modesto crecimiento del 0.71%. Por otra parte, las compras de productos importados evidenciaron un repunte, con un incremento mensual del 1.70% en bienes y del 5.47% en importaciones, la mayor alzas desde agosto del año pasado. Este comportamiento refleja una preferencia por bienes extranjeros en un contexto donde el consumo total ha tenido un impacto negativo en la economía local. En el análisis anual, el gasto en bienes nacionales cayó un 0.74%, rompiendo una tendencia previa de crecimiento, y la suma del gasto en el primer semestre de 2025 revela una contracción del 0.13%, la primera para ese periodo desde 2020, afectada por factores como la inflación, una baja en remesas y un mercado laboral debilitado. Esta tendencia de consumo, sumada a otros indicadores económicos, señala que México enfrenta un escenario de crecimiento limitado, con dificultades para estimular la demanda interna y mantener el impulso económico que en años previos había sido más robusto.
