El presupuesto destinado a la salud en México registra su mayor reducción en años, en un contexto de ajustes presupuestarios y esfuerzos por mejorar la estabilidad fiscal. Durante el tercer trimestre de 2023, el gasto en salud en México sufrió una reducción del 4.1% en comparación con el mismo período del año anterior, alcanzando un total de 615,424 millones de pesos. Esta disminución representa la caída más significativa en el sector desde 2018, cuando la reducción fue del 4.2%. La contracción del presupuesto se encuentra en línea con las políticas fiscales del gobierno federal, que busca reducir el déficit presupuestal en medio de un entorno económico de mayor cautela. No obstante, adicionalmente al gasto directo en salud, la inversión en protección social ha mostrado incrementos importantes, como el caso del programa IMSS-Bienestar, que para el mismo período reportó un aumento del 42.3% en su desembolso, reflejando una estrategia de fortalecer la atención social y la cobertura sanitaria en comunidades vulnerables. Este enfoque integral busca avanzar hacia un sistema de salud universal, donde la protección social sea un componente clave en la política pública. Uno de los principales desafíos en la ejecución presupuestal ha sido la demora en el suministro de medicamentos por parte de algunos proveedores, lo que ha afectado la eficiencia en la aplicación de los fondos. La discusión sobre el fortalecimiento del sector salud continúa, con propuestas que incluyen la ampliación del presupuesto para 2024, en un contexto donde el gasto en salud en México aún representa solo el 2.7% del Producto Interno Bruto, por debajo del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Para el próximo año, el presupuesto de salud crecerá aproximadamente un 5.8%, acercándose a 996,254 millones de pesos, aunque aún por debajo de las metas internacionales. En este marco, el esfuerzo del gobierno se centra en garantizar una atención sanitaria más accesible y de calidad, conciliando
