La situación política en México se ha complicado tras el accidente en Chihuahua donde murieron dos agentes de la CIA. La gobernadora de la entidad, Maru Campos, se convirtió en blanco de ataques desde el morenismo. Sin embargo, el enfoque cambió bruscamente cuando, días después, se revelaron acusaciones de narcotráfico contra Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa.
Mientras los embates mediáticos se intensificaban contra la gobernadora Campos, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendía a Rocha Moya, cuestionando la falta de pruebas por parte de las autoridades estadounidenses. Esta estrategia de defensa ha erosionado la percepción pública de Sheinbaum, ya que su apoyo al gobernador sinaloense contrasta con la crítica hacia la mandataria chihuahuense.
En medio de esta controversia, el 7 de mayo, el Gobierno mexicano anunció la reducción del ciclo escolar, que terminaría anticipadamente el 5 de junio. Esta decisión, atribuida a altas temperaturas y la logística del Mundial de Fútbol, generó el rechazo inmediato de padres de familia y autoridades educativas. La falta de un plan claro para compensar el tiempo perdido en clases evidenció la improvisación detrás de esta medida.
La rápida respuesta pública obligó al gobierno a revisar su postura, y apenas cuatro días después, se confirmó que el ciclo escolar concluiría como está estipulado por la ley, es decir, el 15 de julio. Esta revocación mostró la fragilidad de la estrategia de distracción, que solo mantuvo la atención de la población por poco tiempo antes de que las acusaciones contra Rocha Moya regresaran al primer plano.
El 12 de mayo, declaraciones de la DEA volvieron a centrar la atención en el gobernador en licencia, quien se enfrenta a serias acusaciones y posible extradición. Al mismo tiempo, surgieron reportes sobre los hijos de Joaquín Guzmán Loera buscando entregar información a las autoridades estadounidenses, lo que abre un nuevo capítulo en la lucha contra el narcotráfico y la política en México.
Con información de zetatijuana.com

