Las cifras oficiales muestran que la refinería de Dos Bocas aún opera a menos de su capacidad proyectada, permaneciendo como la segunda en producción en México. La refinería de Dos Bocas, una de las obras insignia del sector energético durante el actual gobierno, continúa enfrentando limitaciones en su capacidad de producción. Aunque el discurso oficial asegura avances significativos, los datos oficiales más recientes reflejan que en septiembre la planta procesó cerca de 195,000 barriles diarios de petróleo, una cifra que no alcanza la meta de 270,000 barriles señalada por sus responsables. Mientras tanto, otras instalaciones del país muestran un desempeño más sólido. La refinería Miguel Hidalgo, en Hidalgo, mantiene su liderazgo con una producción promedio de casi 91,000 barriles diarios de gasolina, consolidándose como la principal en el Sistema Nacional de Refinación. La refinería de Tula, en Hidalgo, continúa siendo la mayor productora, alcanzando registros cercanos a 235,000 barriles diarios en diversos petrolíferos. En comparación, Dos Bocas todavía opera a menor ritmo, reflejando que la infraestructura aún requiere ajustes para cumplir con las expectativas de producción total y plena operación. El proyecto, inaugurado en julio de 2022, sigue en fase de pruebas en varias de sus unidades principales. Expertos en el sector estiman que, en su estado actual, la refinería de Dos Bocas podría alcanzar su capacidad total solo en 2027, una vez que todos los trenes de refinación estén operativos y se optimice el sistema de distribución. A pesar de la narrativa oficial, los registros confirman que la planta todavía no procesa el volumen esperado, lo que impacta en los ahorros y la autosuficiencia energética prometidas por las autoridades nacionales.
