Karla Castillo, madre de dos hijas nacidas en Estados Unidos, se encuentra en una situación crítica tras un fallo de la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) que debilita las protecciones del programa DACA. Este fallo afecta a aproximadamente 530,000 personas inscritas en el programa, generando un ambiente de temor entre los beneficiarios.
La decisión de la BIA se produce en un contexto de endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos. La resolución indica que los jueces de inmigración ya no pueden cerrar automáticamente casos de deportación basándose únicamente en el estatus de DACA, lo que facilita las acciones de deportación. Diana Rashid, defensora legal, señala que este cambio podría incrementar los riesgos que enfrentan los beneficiarios.
Castillo, quien llegó a EE. UU. a los cinco años, destaca la incertidumbre que ahora siente al pensar en el futuro de sus hijas. Con el temor de ser separada de ellas, enfatiza que si fuera deportada, sus hijas se verían obligadas a adaptarse a una cultura y un entorno desconocidos. La renovada política migratoria ha generado inquietud e incertidumbre en la comunidad.
Los beneficios de DACA siempre han sido temporales, pero la reciente decisión ha dejado a muchos en un estado de limbo legal, pues los retrasos en las renovaciones están obligando a algunos a perder su estatus. Rashid aconseja a los beneficiarios actuar con rapidez, renovar sus permisos y buscar asesoría legal para explorar alternativas de regularización migratoria.
Este fallo no solo intensifica el miedo en la comunidad, sino que también evidencia la falta de un camino permanente hacia la seguridad para los inmigrantes jóvenes. Las voces de quienes aún esperan una solución mejor se tornan más urgentes en este complicado panorama.
Con información de laraza.com

