El crecimiento será de apenas 0.2%, impulsado por factores internos y externos, pero sin señales de desaceleración profunda en los últimos meses del año. La economía en México enfrenta uno de sus periodos más difíciles en lo que va del año, con un crecimiento casi nulo proyectado para 2025. Expertos económicos estiman que el Producto Interno Bruto (PIB) aumentará solo un 0.2 por ciento, reflejando una marcada desaceleración en la actividad productiva nacional. Diversos factores tanto internos como externos han contribuido a este escenario; entre ellos, las disputas comerciales con Estados Unidos, que han llevado a la imposición de aranceles, y reformas legislativas internas, como cambios en el Poder Judicial, que han afectado el entorno empresarial. A pesar de las dificultades, analistas destacan que no existen indicios de que México esté entrando en una recesión durante los últimos trimestres del año. La tendencia registrada durante ese periodo indica una estabilización económica, aunque a niveles bajos. La importancia de entender estos factores radica en que, si bien la economía muestra signos de estancamiento, la falta de una contracción significativa sugiere una posible recuperación moderada en ciclos posteriores, siempre que se implementen políticas adecuadas y se estabilicen los factores externos. La situación actual pone en evidencia la necesidad de diversificar las estrategias económicas y fortalecer la competitividad del país, frente a un contexto global cada vez más volátil y cambiante en materia comercial y de inversiones.
