La cantante denuncia que, a pesar de la condena para Fofo Márquez por feminicidio en grado de tentativa, aún no recibe compensación ni ayuda médica, mientras enfrenta problemas de salud y desafíos emocionales. La historia de Edith Márquez, víctima de un agresor condenado en 2025 a más de 17 años de prisión, refleja las complejidades que enfrentan muchas víctimas en el sistema judicial y de salud mexicano. Tras el ataque, la artista afirmó que su recuperación ha sido limitada, y que sigue lidiando con secuelas físicas que incluyen dificultades respiratorias, inflamación interna y complicaciones ocasionadas por los implantes y brackets que tenía antes de la agresión. A pesar de la sentencia penal, Márquez destaca que aún no ha recibido ninguna forma de reparación económica. Los gastos médicos y terapéuticos han sido cubiertos en su totalidad por ella misma, sin respaldo financiero alguno, dificultando aún más su proceso de sanación física y emocional. Actualmente, el caso legal permanece en etapa de amparo tras una apelación fallida, manteniendo abierta la obligación de reparación del daño. Este caso pone de manifiesto la importancia de garantizar que las víctimas de violencia reciban no solo justicia penal, sino también apoyo integral que incluya atención médica y reparación concreta. La artista subrayó que perdonar a su agresor es un proceso difícil y que, en su opinión, la acción legal responde más a una obligación que a un deseo propio, dejando en evidencia el impacto emocional duradero de la violencia. Es relevante recordar que la atención integral y la reparación efectiva son fundamentales para el proceso de recuperación de las víctimas y para fortalecer la protección de los derechos humanos en el país. La situación de Márquez ejemplifica los desafíos que enfrentan muchas personas después de sufrir agresiones, así como las brechas aún existentes en la justicia y el apoyo social en México.
