Ciudad de México. – El Ejército Mexicano ha desarrollado una estrategia de defensa basada en la guerra de guerrillas para hacer frente a posibles escenarios de invasión, reconociendo las limitaciones de recursos para un conflicto convencional prolongado contra una potencia militar. Esta estrategia se enfoca en tácticas de emboscada, incursiones, sabotajes, guerra psicológica y desgaste del enemigo, con el objetivo principal de resistir y evitar la ocupación total del país, más que ganar una guerra frontal. La preparación para estos escenarios extremos se imparte durante el curso básico de Fuerzas Especiales, donde la guerra de guerrillas constituye entre el 50 y 60% del entrenamiento. Los aspirantes pasan por una rigurosa etapa inicial conocida como "fase cero" para evaluar su resistencia física y mental. En caso de que las fuerzas regulares sean neutralizadas, los elementos de Fuerzas Especiales supervivientes tendrían la misión de capacitar a civiles para crear células de resistencia y mantener una guerra irregular hasta recibir apoyo internacional. El entrenamiento incluye fases intensivas en entornos desafiantes como el Iztaccíhuatl, donde los aspirantes aprenden a operar en patrullas, sobrevivir en condiciones extremas y enfrentarse entre sí en simulaciones de combate. La figura del "sombra", un compañero inseparable, refuerza la resiliencia y el apoyo mutuo. Tras seis meses de adiestramiento básico, los soldados dominan la guerra de guerrillas y pueden acceder a especialidades como combate urbano, paracaidismo, buceo o medicina táctica, asegurando que el Ejército Mexicano esté preparado para defender el país incluso en las circunstancias más adversas.
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Ejército Mexicano se prepara para escenarios de invasión con tácticas de guerrilla
El Ejército Mexicano prioriza la guerra de guerrillas como estrategia de defensa ante una posible invasión, enfocándose en tácticas de desgaste y resistencia para proteger el territorio nacional.
Por Redacción1 min de lectura
