Este polvo sintético, popular en algunas culturas urbanas, contiene sustancias peligrosas que pueden causar daños severos en el cuerpo y la mente. El Tusi es una sustancia psicoactiva de presentación en polvo de color rosa o morado, conocida entre jóvenes y en la cultura musical urbana. Aunque su apariencia atractiva ha generado una percepción equivocada de inocuidad, en realidad es una mezcla variable que puede incluir drogas como MDMA, ketamina, LSD, anfetaminas y cafeína, lo que aumenta considerablemente su nivel de riesgo para la salud. Es importante entender que no existe una composición fija, por lo que cada ingesta puede tener efectos diferentes e impredecibles, incluso peligrosos. El fenómeno del consumo de Tusi se ha vinculado con una tendencia en algunos círculos de la música urbana, donde se menciona en letras de corridos tumbados y trap. No obstante, las autoridades sanitarias advierten que esta percepción es falsa y que su consumo representa un grave peligro para la integridad física y mental de quienes lo utilizan. Las principales afectaciones incluyen alteraciones cardiovasculares, alucinaciones, ansiedad, paranoia y en casos severos, convulsiones o muerte, especialmente si se combina con alcohol u otras drogas. A nivel científico, expertos señalan que esta sustancia adulterada representa un reto para las investigaciones de consumo, ya que su composición puede variar ampliamente y no siempre se conoce con precisión lo que se ingiere. El consumo prolongado puede generar daño neurológico y psicológico, con trastornos como ansiedad, depresión, problemas de memoria y dependencia. La creciente presencia de Tusi en el mercado ilícito refuerza la necesidad de campañas de prevención y la búsqueda de ayuda especializada ante cualquier problema por consumo de drogas. Las instituciones de salud resaltan la importancia de informar y educar sobre los riesgos asociados para evitar tragedias y promover un bienestar integral en la población joven y vulnerable.
