El embalse de Iznájar presenta una imagen notable al alcanzar el 87.24% de su capacidad por primera vez desde 2013. Con 802,766 hectómetros cúbicos almacenados, los biólogos celebran esta recuperación tras años de restricciones y preocupaciones por la falta de agua en Andalucía.
A inicios de febrero, la capacidad del embalse apenas llegaba al 30%. Sin embargo, en abril se superó el 80%, reflejando un cambio significativo en el panorama hídrico. Este incremento no ha sido una mera casualidad, ya que el embalse necesita tiempo para recoger el agua que proviene de amplias cuencas y responder a nuevas lluvias.
Iznájar es clave para el suministro de agua en la región, afectando a más de 200,000 personas y 80,000 hectáreas de cultivos. Es el gran depósito de Andalucía, con más capacidad que otros embalses importantes. La recuperación del nivel de agua es un alivio para los agricultores, quienes ahora cuentan con más certeza para planificar sus actividades.
Este aumento en la capacidad hídrica también alivia la presión sobre el sistema del Guadalquivir, permitiendo una gestión más efectiva del recurso. La posibilidad de regular el agua ayuda a prevenir inundaciones en localidades aledañas como Écija y Palma del Río.
Aunque la situación es alentadora, la vigilancia sigue siendo esencial. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir monitorea constantemente los niveles de agua. Un embalse lleno conlleva la responsabilidad de gestionar adecuadamente el recurso, considerando la posibilidad de desembalses controlados si se producen nuevas lluvias significativas.
Con información de ecoticias.com

